Crianza respetuosa (pero realista)

Crianza respetuosa (pero realista)

Crianza respetuosa... sin volverte loc@ (ni perfect@)

Seguro has escuchado hablar de crianza respetuosa, positiva, consciente… todos nombres para una misma idea: criar desde el respeto, sin gritos ni castigos, poniendo límites con amor y sin aplastar las emociones del niño.

Suena hermoso, ¿no? Y lo es. Pero también puede ser agotador si crees que hay que ser madre/padre zen las 24 horas.

Entonces, ¿Qué es (y qué no es) la crianza respetuosa?

👉 Es conectar con tu hijo, entender qué hay detrás de su conducta, guiar en lugar de imponer.
No es dejar que haga lo que quiera ni convertirse en su “amigo” todo el tiempo.
👉 Es poner límites claros, pero desde la calma.
No es ser un robot emocional ni aguantarlo todo con una sonrisa falsa.

La idea es simple: respetar al niño como persona, sin dejar de ejercer tu rol de adulto. Autoridad sí, pero con empatía.

¿Y cómo se aplica en la vida real?

Te dejamos algunos ejemplos prácticos:

  • En vez de “¡te callas ya!”, puedes decir: “entiendo que estás enojado, pero no podemos gritar en casa”.
  • Cuando pega o tira cosas: “puedes estar molesto, pero no está bien hacer daño. Vamos a buscar otra forma de sacar eso que sientes”.
  • Si no quiere hacer algo: ofrecer opciones dentro de límites (“¿prefieres bañarte ahora o en 10 minutos?”).

Eso sí: no siempre funciona perfecto. Hay días que no puedes más. Días en que gritas, pierdes la paciencia, y luego te sientes fatal. Y ahí es donde entra lo más importante de la crianza respetuosa: también es contigo. No se trata de ser perfecta, sino de aprender juntos.

Tips para no enloquecer en el intento:

💡 No busques ser una mamá o papá 10. Busca conexión.
💡 Respira antes de reaccionar (cuando puedas, claro).
💡 Si te equivocas, pide perdón. Les enseña muchísimo.
💡 Rodéate de información realista, no de cuentos de Instagram.
💡 No te compares. Cada niño y cada familia es un mundo.


En resumen: la crianza respetuosa no es una receta mágica ni una carga más. Es una forma de criar con conciencia, sí, pero también con flexibilidad y mucho amor propio. Porque para criar bien… también hay que tratarse bien.

💌 Consejo final: No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo consciente. La conexión es más importante que el control.

 

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